El Papel de la Alfabetización Mediática y el Framing Noticioso en el Conflicto EE. UU.–Irán
- CERES

- 22 abr
- 5 Min. de lectura
Gomes Dias
Hablar de alfabetización mediática es hablar de la capacidad de los individuos para acceder, analizar y evaluar críticamente los mensajes de los medios, con el fin de poder tomar decisiones informadas sobre lo que consumen, lo que crean y lo que comparten.
La cobertura mediática de conflictos internacionales no solo informa; también moldea percepciones y puede reforzar narrativas estratégicas, exigiendo un alto nivel de alfabetización mediática. En este contexto, la alfabetización mediática se convierte en una competencia esencial, permitiendo al público interpretar críticamente los discursos, identificar encuadres y resistir la manipulación informativa.
El mayor dilema del “cuarto poder” es que la circulación de información en contextos de conflicto internacional rara vez es neutral. En circunstancias de tensión geopolítica, como el caso que involucra a Estados Unidos e Irán, la información se convierte en un instrumento de poder, y la ausencia de alfabetización mediática transforma al público en consumidor pasivo de agendas políticas.
La relación entre estos dos países ha estado históricamente marcada por la desconfianza, la hostilidad y las disputas estratégicas, intensificadas tras la Revolución Iraní de 1979. Desde entonces, episodios de sanciones económicas, enfrentamientos indirectos y tensiones nucleares han sido ampliamente mediatizados.
Sin embargo, la forma en que estos acontecimientos son narrados revela que la información no circula en estado puro o genuino. Más bien, está filtrada por intereses, encuadres y decisiones editoriales. Términos como “amenaza”, “seguridad” o “represalia” no son neutrales; conllevan implicaciones políticas y emocionales.
En los medios occidentales, Irán es frecuentemente asociado con la inestabilidad o el riesgo nuclear, mientras que en canales alineados con Teherán, Estados Unidos es retratado como un agente de injerencia y dominación. Además, la selección de fuentes gubernamentales, militares o expertas influye directamente en la interpretación de los acontecimientos. Lo que no se dice, muchas veces, es tan relevante como lo que se comunica.
En un enfoque más centrado en la dinámica militar, como el de BBC News Brasil en un artículo publicado el 16/03/2026, se observa un énfasis en la secuencia de ataques, respuestas y justificaciones estratégicas. El lenguaje presenta las acciones de forma técnica, recurriendo a términos como “ofensiva”, “represalia” o “seguridad”, que, aunque aparentan neutralidad, tienen implicaciones semánticas relevantes. Al describir acciones militares como respuestas necesarias o medidas defensivas, se construye una narrativa que puede sugerir una legitimidad implícita. El encuadre enfatiza la dinámica operativa del conflicto, pero ofrece poca contextualización política o económica.
Por otro lado, una segunda línea de cobertura observada en CNN Portugal (CNN Portugal/IOL, 2026) describió el conflicto en el Estrecho de Ormuz como una “trampa geopolítica”, sugiriendo que Irán estaría atrayendo a Estados Unidos hacia un juego estratégico de alta complejidad.
Esta elección de lenguaje —una metáfora militar— desplaza la narrativa del plano factual al simbólico, creando un relato que enfatiza la astucia y la reacción emocional en detrimento de explicaciones basadas en datos concretos como el tráfico marítimo o los impactos económicos. En esta línea de cobertura, Irán es presentado como astuto y Estados Unidos como reactivo.
Por su parte, Al Jazeera (Al Jazeera, 2026) presenta un encuadre regional que enfatiza los impactos humanos y en infraestructuras, informando sobre la muerte de un trabajador en una instalación de energía y desalinización en Kuwait y la interceptación de drones por Israel. Este enfoque destaca consecuencias concretas para los civiles y múltiples actores regionales, ofreciendo un contraste importante con los enfoques occidentales centrados en potencias o líderes.
Al comparar estas narrativas, se hace evidente que la información mediática no es únicamente factual; está encuadrada mediante elecciones explícitas de lenguaje, enfoque y contexto. En estas publicaciones se observa que la BBC priorizó intereses estratégicos e individuales; la CNN se centró en la retórica dramática; mientras que Al Jazeera destacó los impactos humanos y regionales. Para el lector, estas diferencias moldean percepciones sobre legitimidad, responsabilidades y prioridades de análisis del conflicto.
En este sentido, la alfabetización mediática no consiste en determinar qué narrativa es verdadera, sino en identificar encuadres, cuestionar fuentes y reconocer intenciones discursivas. En contextos de conflicto, comprender cómo los medios construyen la información y qué omisiones o énfasis seleccionan es esencial para interpretar críticamente acontecimientos complejos.
En relación con el propio (complejo) alto el fuego de este conflicto, ha sido presentado de maneras divergentes. Para algunos medios, se trató de un repliegue táctico necesario ante costes elevados, mientras que otros sugirieron fragilidad política o falta de coherencia estratégica desde el inicio de la intervención. Esta variación no deriva únicamente de diferencias fácticas, sino sobre todo de elecciones editoriales, del lenguaje utilizado y del énfasis narrativo, que orientan la interpretación del público.
El artículo de Expresso, en relación con el alto el fuego, no funciona como una noticia factual, sino como un comentario interpretativo, lo que ya condiciona su lectura. La afirmación de que Donald Trump está “desesperado” introduce un encuadre psicológico y personalizado del conflicto, desplazando el foco de las estructuras políticas y estratégicas hacia la figura individual. Esto simplifica un escenario geopolítico complejo e induce una lectura centrada en intenciones, no solo en acciones verificables.
Por su parte, la línea de cobertura de SIC se centró más en las declaraciones de JD Vance, mostrando un encuadre diferente respecto a Expresso, pero igualmente revelador en términos de alfabetización mediática. El foco no fue una duda o crítica a la guerra, sino una lógica de presión diplomática con lenguaje confrontativo, donde expresiones como “no jugar” funcionan como señales de fuerza y disuasión antes de las negociaciones.
En Expresso, hay un registro claramente interpretativo, donde la actuación de Donald Trump es presentada como signo de fragilidad e improvisación, sugiriendo que la entrada en la guerra carece de una explicación sólida y que el alto el fuego surge como un intento de salida de una situación mal calculada. En cambio, en SIC, el foco se desplaza hacia la comunicación política de JD Vance, donde el conflicto se enmarca mediante un lenguaje de disuasión y firmeza, combinando apertura negociadora con advertencias directas a Irán.
Así, la cobertura del conflicto no solo revela lo que ocurrió de hecho, sino cómo distintos medios construyen significados sobre un mismo acontecimiento, evidenciando que la alfabetización mediática no depende únicamente del acceso a la información, sino de la capacidad de reconocer encuadres, identificar lenguaje evaluativo y cuestionar aquello que se presenta como evidente. En torno a la actuación de Donald Trump, muchos contenidos periodísticos tienden a personalizar decisiones estratégicas complejas, reduciendo dinámicas institucionales e históricas a intenciones individuales, lo que facilita la comprensión, pero empobrece el análisis.
El análisis de estas líneas de cobertura demuestra que la percepción pública de un mismo conflicto varía significativamente según el enfoque editorial, y que solo un lector consciente de estas dinámicas puede formar una interpretación informada e independiente. Esto evidencia la necesidad de la alfabetización mediática para una interpretación crítica, y esta construcción de pensamiento crítico a través de los medios también constituye un acto de democratización epistemológica.
En el fondo, se trata de promover competencias que permitan a los ciudadanos ser más sensibles a los mecanismos sociales de representación, que en la mayoría de los casos permanecen ocultos en el lenguaje mediático. Es decir, cualquier acción pedagógica en este ámbito debe considerar los contenidos cognitivos, así como las creencias, las dimensiones afectivas y las demandas presentes. Estos elementos reflejan las lagunas existentes en una sociedad en relación con el desarrollo de una conciencia crítica sobre su propia realidad y sobre las competencias que posee.

Gomes Dias: Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Agostinho Neto (UAN). Desarrolla investigación académica en torno a las redes sociales, con énfasis en los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como en la Inteligencia Artificial. Es Director Institucional de Juventud Unida de los Países de Lengua Portuguesa (JUPLP). También es miembro asociado junior de la Asociación Angoleña de Profesionales de Comunicación Institucional (AAPCI), e investigador y miembro del Consejo de Investigación del CERES.
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Bibliografía
https://www.google.com/amp/s/www.aljazeera.com/amp/news/liveblog/2026/3/30/iran-war-live-worker-kill
https://cnnportugal.iol.pt/videos/estreito-de-ormuz-o-irao-continua-a-atrair-os-eua-para-a-armadilha
https://expresso.pt/podcasts/o-mundo-a-seus-pes/2026-04-11-cessar-fogo-no-irao--trump-esta-desespera
https://sicnoticias.pt/especiais/tensao-eua-irao/2026-04-10-video-jd-vance-avisa-irao-para-nao-brinc
Barbosa, E. (2001). Interactividade: A grande promessa do Jornalismo On line, Universidade do Minho, acedido através de www.bocc.ubi.pt





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