Brasil ante una nueva crisis energética: multilateralismo y búsqueda de autonomía
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Eduardo Correia Leal Maranhão
INTRODUCCIÓN
En las últimas semanas, con el inicio del conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán, iniciado el 28 de febrero, nuevas implicaciones geopolíticas han comenzado a afectar al Oriente Medio, generando consecuencias en el sistema internacional.
Con el cierre del Estrecho de Ormuz —zona por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial—, el precio del barril ha aumentado de forma significativa, impactando la adquisición energética de diversos países.
Brasil, aunque es autosuficiente en reservas de petróleo desde el descubrimiento del presal en la década de 2000, todavía depende de la importación de derivados para satisfacer su demanda interna, como ocurre con los combustibles. En consecuencia, con el cierre del estrecho y el aumento del precio del petróleo a nivel global, Brasil ha enfrentado dificultades internas relacionadas con el encarecimiento del combustible, lo que se refleja en presiones sociales de la población hacia el gobierno.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Históricamente, la política exterior brasileña ya ha tenido que lidiar con inestabilidades similares, como ocurrió durante las dos crisis del petróleo en la década de 1970. En respuesta a la primera, el gobierno desarrolló el programa Proálcool como alternativa a las fuentes tradicionales de combustible, lo que generó consecuencias positivas para el desarrollo y la autonomía nacional.
En respuesta a la segunda crisis, la solución se basó inicialmente en préstamos internacionales que, aunque posteriormente contribuyeron a la inflación interna, favorecieron la diversificación de las relaciones exteriores de Brasil.
Ante este contexto histórico, la crisis actual plantea la cuestión de cómo Brasil podrá responder nuevamente a un choque energético internacional y si dicha respuesta podrá contribuir al fortalecimiento de su autonomía.
Según Letícia Pinheiro, la búsqueda de autonomía es una de las características históricas centrales de la política exterior brasileña, que procura aumentar gradualmente su autonomía relativa frente a las presiones externas de grandes potencias y de los acontecimientos del sistema internacional. En este sentido, la diplomacia brasileña a lo largo de los años —incluido el gobierno de Lula— ha mantenido la búsqueda de autonomía como principio rector.
Durante el primer gobierno de Lula (2003–2010), se adoptó la estrategia denominada “autonomía mediante la diversificación”, en la que el multilateralismo se convirtió en un eje activo de las relaciones diplomáticas y comerciales de Brasil. Según esta estrategia, la expansión de relaciones con distintos países permitiría a Brasilia una mayor independencia comercial, garantizando múltiples fuentes de exportación e importación y evitando dependencias unilaterales.
Durante ese periodo, Brasil amplió su presencia diplomática en el Sur Global, fortaleciendo vínculos con países asiáticos y africanos. Al mismo tiempo, impulsó una mayor integración regional en América del Sur, con la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), evidenciando este esfuerzo.
Así, la actual crisis en Oriente Medio puede señalar nuevos caminos que Brasil debe seguir para aumentar su autonomía, así como reforzar sus relaciones comerciales con otros países en busca de nuevas fuentes de intercambio.
RESPUESTAS BRASILEÑAS
Con el inicio del conflicto, el precio del petróleo Brent ya ha registrado aumentos de entre el 7% y el 13% en el comercio internacional, alcanzando picos cercanos al 55% a lo largo del mes. En Brasil, una consecuencia directa de este incremento se refleja en el aumento del precio del diésel.
En marzo, Petrobras anunció un reajuste de R$ 0,38 por litro en el precio del diésel vendido a las distribuidoras, reflejando la presión de los precios internacionales del petróleo sobre el mercado interno.
Como respuesta, Brasil ha desarrollado iniciativas orientadas a aumentar su autonomía energética nacional. Proyectos de ampliación de la capacidad de refinación —como la expansión de la Refinería Abreu e Lima— buscan incrementar la producción interna de diésel, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad del país ante posibles crisis internacionales del mercado petrolero.
Al mismo tiempo, en algunas regiones, se han implementado proyectos de biodiésel como posibles alternativas al diésel fósil, lo que indica la posibilidad de adoptar una nueva respuesta tecnológica como fuente energética, similar a lo ocurrido en la década de 1970 con el Proálcool.
De este modo, ambas respuestas pueden contribuir al aumento de la autonomía brasileña frente a la necesidad de importaciones y a la vulnerabilidad energética en derivados del petróleo, fortaleciendo la independencia nacional en el sector.
A corto plazo, otra respuesta a la inestabilidad del petróleo puede surgir del multilateralismo comercial brasileño. En los últimos años, Brasil ha mantenido una importación constante de combustibles rusos. Con el alivio de las sanciones occidentales sobre derivados y gas rusos, la demanda internacional de estos productos ha crecido de forma significativa.
En este contexto, con la mejora de las relaciones comerciales y diplomáticas entre Brasil y Rusia durante el gobierno de Lula, Brasil podría aprovechar esta relación para establecer acuerdos comerciales temporales. Asimismo, podría buscar aumentar las importaciones desde otros países exportadores de combustibles, como India y Nigeria.
Así, el multilateralismo ejercido por la diplomacia brasileña en los últimos años amplía el abanico de alternativas comerciales del país, lo que puede resultar útil en contextos de presión externa —como las imposiciones arancelarias de Estados Unidos desde 2025— y en situaciones de crisis del comercio internacional, como la actual.
Por lo tanto, aunque genera consecuencias internas negativas, como el aumento del precio del combustible, las actuales inestabilidades regionales en Oriente Medio pueden derivar en un posible fortalecimiento de la autonomía y del desarrollo de Brasil. Al mismo tiempo, pueden reforzar los vínculos comerciales con otros países en los sectores energético y de materias primas, compensando la reducción del comercio con países de Oriente Medio.
REFERENCIAS
FRANCO, Luciana. CNN Brasil, 16 mar. 2026.
Agência Petrobras, 02 dic. 2025.
NEVES, Ernesto. Veja, 23 mar. 2026.
RUDDY, Gabriela. Eixos, 16 mar. 2026.G1, 13 mar. 2026.
KRAMER, Vandré. Gazeta do Povo, 02 mar. 2026.
PINHEIRO, Letícia. Política exterior brasileña (1889–2002). Río de Janeiro: Zahar, 2004.
Eduardo Correia Leal Maranhão
Estudiante de grado en Relaciones Internacionales por la Universidad La Salle (RJ), con interés en política exterior, geopolítica y seguridad internacional. Actúa como investigador de la región Europa en el Núcleo de Evaluación de la Coyuntura (NAC) de la Escuela de Guerra Naval y realizó una pasantía voluntaria en el Centro Conjunto de Operaciones de Paz de Brasil, apoyando entrenamientos de peacekeepers de la ONU. Fue medallista de bronce en la Olimpiada Brasileña de Geopolítica, organizada por Seleta Educação, y obtuvo un desempeño de alto nivel en la Odisea Brasileña de Diplomacia y Relaciones Internacionales, promovida por el Grupo Ubique Júnior.





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