De la lucha a la política: el significado de la muerte de un ayatolá
- CERES

- 4 mar
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Flávia Abud Luz
La confirmación de la muerte de Ali Khamenei, Líder Supremo de Irán, anunciada este domingo (01/03/2026) por la red estatal de comunicación, fue seguida por una serie de interrogantes tanto en el plano internacional como interno, centrados principalmente en la estabilidad del régimen iraní y en el impacto de una transición forzada del poder sobre la seguridad regional, especialmente considerando los ataques iniciados por el país persa contra bases estadounidenses situadas en países como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania.
La nota de pésame emitida por el despacho del presidente Masoud Pezeshkian marcó el tono del momento: el recurso a la narrativa del martirio presente en la historia del chiismo (especialmente en su vertiente duodecimana, es decir, los chiitas que siguen la doctrina de los Doce Imames), la condena de las acciones militares de los Estados Unidos y de Israel (su aliado en la región), y la promesa de venganza frente al ataque. Esta postura ha puesto en alerta a responsables de política exterior y analistas respecto a los posibles desarrollos internacionales dentro de la dinámica regional establecida, considerando los vínculos ideológicos y teológicos entre el Líder Supremo y las poblaciones chiitas presentes en el Levante (Siria, Líbano, Irak) y el Golfo Pérsico.
El escenario actual es complejo y multifacético, y su lectura requiere comprender algunos aspectos clave:a) el papel del Líder Supremo tras la Revolución Islámica de 1979; la relevancia de la narrativa del martirio en la historia del chiismo y su apropiación por el régimen (como en la Guerra Irán-Irak) y en el contexto de la muerte de Khamenei;b) la crisis de legitimidad del régimen iraní desde las masivas protestas de 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini.
El propósito de este texto es ofrecer un análisis de coyuntura que aborde brevemente los puntos mencionados con el fin de construir un marco interpretativo que ayude a comprender posibles desarrollos en el contexto iraní e internacional, considerando la dinámica regional establecida.
a) El papel del Líder Supremo tras la Revolución Islámica (1979)
El Líder Supremo es el jefe de Estado y la máxima autoridad político-religiosa de la República Islámica de Irán. Aunque no pertenece formalmente a ninguno de los tres poderes, se sitúa por encima de ellos mediante amplias competencias de nombramiento y supervisión. Institucionalmente, la figura encarna la doctrina del wilayat al-faqih (gobierno del jurisconsulto), que une las dimensiones político-religiosa y social al permitir que un clérigo ejerza funciones tradicionalmente atribuidas a los Imames, como la conducción política y espiritual de la comunidad y la dirección del yihad, actuando como sustituto tras la ocultación del Duodécimo Imán en el siglo X (Fischer, 1980).
Tras la Revolución Iraní, el cargo fue asumido por Ruhollah Khomeini, quien pasó de líder opositor carismático a jefe de un Estado teocrático. Consolidó el principio del gobierno del jurisconsulto como fundamento estructural del nuevo régimen, otorgando al Líder Supremo amplios poderes sobre las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial, los medios estatales y el nombramiento de miembros clave del Consejo de Guardianes.
Khomeini transformó profundamente el sistema político iraní, sustituyendo la monarquía del Sha por una teocracia constitucional en la que la soberanía popular quedó subordinada a la supervisión clerical. Entre 1979 y su muerte en 1989, ejerció un liderazgo decisivo en momentos críticos como la consolidación interna del régimen, la represión de opositores seculares y de izquierda, y la conducción del país durante la Guerra Irán-Irak.
Su autoridad carismática fue central para legitimar la movilización social y militar, especialmente mediante la reinterpretación de los conceptos de martirio y yihad como defensa del islam, de la República Islámica o de ambos. También reconfiguró la jerarquía clerical, neutralizando a opositores como el gran ayatolá Shariatmadari y reforzando la dependencia del poder clerical respecto al Estado vinculado al wali al-faqih.
Decretos religiosos con impacto internacional —como la fatwa contra Salman Rushdie en 1989— evidenciaron la proyección transnacional de su autoridad. A su muerte, había consolidado un modelo híbrido de republicanismo supervisado por una autoridad clerical suprema, asegurando la continuidad institucional con la sucesión de Ali Khamenei.
b) La relevancia de la narrativa del martirio en el chiismo y su apropiación política
El martirio del Imán Hussein en Karbala en el año 680 d.C. constituyó un punto de inflexión en la historia islámica, configurando la identidad político-religiosa chiita. La narrativa de Karbala —que evoca sufrimiento, justicia y sacrificio— adquirió a lo largo del tiempo un carácter político, siendo utilizada como herramienta de crítica frente a enemigos externos (imperialismo, colonialismo) e internos.
En la historia reciente de Irán, el ritual de Ashura fue central para la movilización política, especialmente durante la oposición a la dinastía Pahlavi. Durante la guerra Irán-Irak, la narrativa de Karbala legitimó la movilización social y religiosa, presentando al Imán Hussein como modelo de resistencia frente a la opresión.
La confirmación de la muerte de Khamenei reactivó esta narrativa de martirio dentro del chiismo duodecimano, encuadrando su muerte como parte de la histórica lucha del islam contra la injusticia. En este contexto, el papel de opresor recae sobre Estados Unidos e Israel, mientras que Khamenei es presentado como figura de resistencia. El hecho de que los ataques ocurrieran durante el Ramadán añade una dimensión simbólica adicional.
Por su parte, la retórica estadounidense justificó los ataques en función de las supuestas ambiciones nucleares iraníes. En declaraciones públicas y en redes sociales, el presidente Donald Trump presentó la acción como un acto de defensa del pueblo estadounidense y subrayó la necesidad de una transición de régimen para garantizar la seguridad de Israel.
c) La crisis de legitimidad desde las protestas de 2022
En 2022, una ola de protestas se extendió por ciudades como Teherán y Saqez tras la muerte de Mahsa Amini, detenida por la policía de la moral por presuntamente no llevar correctamente el hiyab. Mujeres, estudiantes y trabajadores cuestionaron abiertamente la autoridad del régimen y exigieron mayores libertades y derechos.
A diferencia del Movimiento Verde de 2009, las protestas de 2022–2023 mostraron una participación social más amplia y demandas más estructurales, incluyendo críticas a la desigualdad económica agravada por sanciones internacionales.
La respuesta del régimen incluyó represión, bloqueos de internet y miles de detenciones, enmarcando las protestas como resultado de injerencias occidentales. En febrero de 2026, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica fue incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.
La muerte de Khamenei altera el equilibrio de fuerzas políticas y religiosas. El Líder Supremo concentra competencias clave: mando de las Fuerzas Armadas, nombramiento del jefe del Poder Judicial, influencia sobre el Consejo de Guardianes y control estratégico de la política exterior y de seguridad. La sucesión corresponde a la Asamblea de Expertos.
La transición puede resultar compleja debido a la fragmentación interna entre clérigos, la Guardia Revolucionaria y sectores pragmáticos, la presión social acumulada y la posible militarización del poder.
Aún estamos ante las primeras reacciones. Será fundamental observar la postura del gobierno teocrático frente a las críticas por las represalias contra bases estadounidenses en el Golfo, así como el papel del líder interino Alireza Arafi, incorporado al consejo de transición el 01/03/2026.
Las piezas siguen moviéndose en el tablero de la política internacional.
Referencias
ARMSTRONG, Karen. Em nome de Deus: o fundamentalismo no judaísmo, no cristianismo e no islamismo. São Paulo: Companhia das Letras, 2009.
MIR-HOSSEINI, Ziba. Beyond ‘Islam’ vs ‘Feminism. IDS Bulletin, vol.42, n1, Brigthon, England,p.67-76, 2011.
MOMEN,Moojan. An Introduction to Shi’i Islam: the history and doctrines of twelver shi’ism. New Haven; London: Yale University Press, 1985.
SAFFARI, S. The legitimation of the Clergy's right to rule in the Iranian constitution of 1979. British Journal of Middle Eastern Studies, 20, 1993, pp. 64-82.
FISCHER, Michael M. J. Becoming Mollah: Reflections on Iranian Clerics in a Revolutionary Age. Iranian Studies, v. 13, n. 1, 1980, p. 83-117.

Flávia Abud Luz
Profesora de Relaciones Internacionales. Doctora en Ciencias Humanas y Sociales por la UFABC. Magíster en Ciencias de la Religión por la Universidad Presbiteriana Mackenzie. Especialista en Política y Relaciones Internacionales por la FESPSP y Licenciada en Relaciones Internacionales por la FAAP.
Áreas de interés: teorías poscoloniales, relaciones sociales de género, derechos humanos y movimientos de mujeres, conflictos internacionales, política y religión, especialmente temas vinculados a Oriente Medio (subáreas Levante y Golfo Pérsico) y política doméstica libanesa.
Autora de los libros Feminismo Islámico, Movimientos Sociales y la Reconstrucción de los Derechos de las Mujeres en Marruecos (Editora Appris, 2025) y La apropiación de los conceptos de martirio y yihad por Hezbollah y la cuestión de la violencia como resistencia (Editora Appris, 2020).
Actualmente desarrolla investigación sobre las relaciones entre género, religión y Relaciones Internacionales. Integrante de los grupos de investigación Ylê-Educare: Educación y Cuestiones Étnico-Raciales (PPGE/Uninove); GINA – Grupo de Investigación en Género, Raza e Interseccionalidades; Derecho a la Educación, Derechos Humanos y Políticas Públicas (UNIAN/SP); y del Grupo de Estudios e Investigación en Movimientos, Interseccionalidad y Políticas Educativas en América Latina – GEMINAL (Univas/MG).
Es afiliada a la Asociación Brasileña de Relaciones Internacionales (ABRI).





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