La ironía estratégica entre China e India
La relación entre China e India representa una de las paradojas más interesantes de la política internacional contemporánea. Dos potencias que compiten por la influencia regional, mantienen una profunda desconfianza estratégica y tienen intereses divergentes en el orden asiático también cuentan con razones concretas para cooperar. Para comprender esta posibilidad, es necesario considerar no solo lo que China e India desean en común, sino también lo que cada una pretende conseguir individualmente.
Dos potencias, dos ambiciones
El ascenso de China y la creciente proyección internacional de India están transformando el equilibrio de poder en Asia. Aunque ambas defienden un mayor protagonismo de los países en desarrollo en la gobernanza global, sus ambiciones regionales no son idénticas.
China busca consolidar su posición como potencia global, ampliar su conectividad económica y proteger sus intereses estratégicos en diferentes regiones. Su presencia en el sur de Asia incluye inversiones, infraestructuras, relaciones diplomáticas y proyectos asociados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El Corredor Económico China-Pakistán, por ejemplo, vincula los intereses económicos chinos con Pakistán, rival histórico de India.
Nueva Delhi, por su parte, procura preservar su autonomía estratégica y su posición como potencia central en su entorno inmediato. India tiene interés en evitar que la presencia china en los países vecinos se convierta en una ventaja estratégica capaz de limitar su libertad de acción. Al mismo tiempo, busca ampliar su influencia económica y diplomática, proyectarse en el Indo-Pacífico y participar de manera más activa en la definición de las reglas internacionales.
La rivalidad, por tanto, gira en torno a quién tendrá mayor capacidad para influir en las decisiones políticas, los flujos económicos y los acuerdos de seguridad de Asia.
El estudio publicado por Chatham House ayuda a comprender esta dinámica: ambos países comparten determinadas concepciones sobre la soberanía y la representación internacional, pero eso no significa que tengan la misma visión de la distribución del poder ni de cómo debería funcionar el orden global.
El acercamiento reciente
La relación entre ambos países sufrió un deterioro significativo tras los enfrentamientos en la región de Galwan, en 2020, que provocaron la muerte de militares y profundizaron la desconfianza india hacia China. El entendimiento fronterizo anunciado en octubre de 2024 abrió el camino para la reanudación gradual del diálogo de alto nivel. Los encuentros entre Narendra Modi y Xi Jinping en 2024 y 2025 reforzaron la voluntad de estabilizar las relaciones. Esto no significa que la rivalidad haya sido superada, ya que las disputas territoriales, la asimetría de poder y las relaciones de cada país con Estados Unidos siguen limitando la confianza mutua.
Este movimiento puede interpretarse como pragmatismo estratégico, porque mantener una relación permanentemente conflictiva tiene costes militares, diplomáticos y económicos. Reducir las tensiones permite a ambos gobiernos concentrar recursos en otras prioridades sin tener que abandonar sus ambiciones a largo plazo.
La estabilidad bilateral no exige una amistad política entre los gobiernos; puede ser simplemente el resultado del reconocimiento de que la competencia necesita límites.
¿Dónde convergen realmente sus intereses?
Es en el ámbito regional donde esta lógica se vuelve más concreta.
1) Recursos hídricos. Los principales sistemas fluviales del sur de Asia tienen su origen en territorio chino y atraviesan fronteras internacionales. El Brahmaputra, por ejemplo, nace en el Tíbet y fluye hacia India y Bangladés. La construcción de grandes proyectos hidroeléctricos chinos y la necesidad india de disponer de información hidrológica hacen que el diálogo sea importante para la gestión de riesgos. La reanudación del intercambio de datos hidrológicos y de los mecanismos técnicos sobre ríos transfronterizos representa un paso concreto en esa dirección.
2) Infraestructura y desarrollo. El Corredor de Koshi, en Nepal, ilustra cómo las inversiones chinas e indias pueden contribuir a distintos componentes de un mismo proyecto de conectividad. India financió la línea de transmisión eléctrica a través de su institución de crédito a la exportación, mientras que China se comprometió a financiar partes del proyecto vial. En lugar de tratar cada iniciativa del otro país como una amenaza, ambos podrían reconocer oportunidades de complementariedad.
3) Estabilidad política. Afganistán y Myanmar afrontan desafíos relacionados con la seguridad, la gobernabilidad y el desarrollo. Ambos países son importantes para China e India debido a su ubicación geográfica y a sus posibilidades económicas. Aunque Pekín y Nueva Delhi han respaldado a distintos actores políticos en determinados contextos, comparten el interés de evitar que la inestabilidad regional perjudique sus objetivos.
Estos ejemplos muestran que la convergencia comienza con problemas concretos que requieren información, recursos y decisiones de más de un gobierno. Sin embargo, existe una salvedad importante: tener intereses similares no garantiza que ambos países acepten compartir costes, información o poder de decisión. La cooperación hídrica, por ejemplo, puede beneficiar a los dos, pero también implica preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional y el control de recursos estratégicos.
La paradoja
La convergencia regional resulta aún más interesante cuando se examina desde la perspectiva de la interdependencia económica. A pesar de las tensiones políticas, la industria india depende de insumos y componentes chinos en sectores importantes, entre ellos los productos farmacéuticos y las tecnologías de energías renovables. Al mismo tiempo, Nueva Delhi busca desarrollar su propia capacidad industrial y reducir las vulnerabilidades que considera estratégicas.
Surge así un dilema: India necesita mantener relaciones económicas con un país cuya influencia estratégica intenta contener. Romper esos vínculos tendría costes, mientras que profundizarlos sin cautela podría aumentar la dependencia. China afronta una cuestión similar, aunque en otra escala. La estabilidad de sus relaciones con India favorece el comercio y reduce los riesgos de una crisis en una frontera disputada. Sin embargo, una India económicamente más fuerte también podría convertirse en una competidora más relevante por el liderazgo asiático.
En este punto, la relación trasciende la oposición simplista entre amistad y enemistad. Cada país puede desear que el otro sea lo suficientemente estable como para no representar un riesgo inmediato, pero no tan poderoso como para comprometer su propia posición relativa.
¿Y los demás países del sur de Asia?
Existe una tercera dimensión que merece atención: Nepal, Bangladés, Sri Lanka, Maldivas y otros países de la región no son simplemente escenarios en los que China e India proyectan sus ambiciones. Estos gobiernos también buscan diversificar sus socios, captar inversiones y preservar su autonomía diplomática. La posibilidad de obtener financiación china e india para distintos proyectos puede ampliar sus opciones. Por el contrario, una eventual coordinación entre las dos potencias podría restringirlas si los intereses de los países más pequeños quedaran subordinados a un entendimiento entre Pekín y Nueva Delhi.
Una estructura regional verdaderamente cooperativa tendría que incluir en la toma de decisiones a los países afectados. De lo contrario, el acercamiento entre las dos potencias podría generar estabilidad entre ellas sin crear necesariamente un orden regional más equilibrado.
La ironía de las relaciones internacionales
El caso sino-indio revela una contradicción recurrente en las relaciones internacionales: los Estados pueden tener razones para cooperar precisamente porque siguen desconfiando unos de otros.
China e India no necesitan renunciar a sus ambiciones para reconocer que ciertas rivalidades son demasiado costosas, que algunos problemas trascienden las fronteras y que la estabilidad puede servir a los intereses de ambas. Tampoco necesitan compartir una visión del mundo para negociar acuerdos específicos.
La ironía reside en que los mismos factores que alimentan la competencia también pueden incentivar el acercamiento. La interdependencia económica crea oportunidades, pero también vulnerabilidades. La disputa por la influencia hace que la estabilidad resulte deseable, pero dificulta la confianza. La ambición de liderazgo regional fomenta la presencia diplomática, pero hace más delicado cualquier intento de compartir decisiones.
Esta dinámica también ayuda a comprender por qué India busca preservar su autonomía estratégica incluso cuando se acerca a Estados Unidos, y por qué participa en instituciones como los BRICS junto a China sin aceptar necesariamente un orden internacional liderado por Pekín.
En última instancia, el éxito dependería de la capacidad de transformar los intereses compartidos en compromisos concretos, sin presuponer que las divergencias estratégicas desaparecerán. La gran ironía es que China e India quizá necesiten aprender a cooperar no porque hayan dejado de ser rivales, sino porque saben que seguirán siéndolo. El desafío consiste en impedir que esa rivalidad imposibilite alcanzar resultados que ambas tienen interés en conseguir.
Una de las características más importantes de la política internacional es que los países no necesitan confiar plenamente unos en otros, estar de acuerdo sobre el futuro del orden mundial ni renunciar a sus ambiciones para reconocer que, en determinadas circunstancias, cooperar es la manera más racional de perseguir sus propios intereses.
Referencias
BAJPAEE, Chietigj. China and India want much the same things from South Asia. Foreign Policy, 14 out. 2026. Disponível em: https://foreignpolicy.com/2026/10/14/china-india-south-asia-regional-framework/.
BAJPAEE, Chietigj; JIE, Yu. How China–India relations will shape Asia and the global order. Londres: Chatham House, 23 abr. 2025. Disponível em: https://www.chathamhouse.org/2025/04/how-china-india-relations-will-shape-asia-and-global-order.
GHOSAL SINGH, Antara. China-India rapprochement: a reality check. Observer Research Foundation, 7 ago. 2025. Disponível em: https://www.orfonline.org/research/china-india-rapprochement-a-reality-check.
HALL, Ian. India's China strategy after Galwan: minilateral and multilateral soft balancing in the Indo-Pacific. International Affairs, v. 101, n. 5, p. 1815–1832, set. 2025. DOI: https://doi.org/10.1093/ia/iiaf069. Disponível em: https://academic.oup.com/ia/article/101/5/1815/8221753.
KEWALRAMANI, Manoj. Between rivalry and rapprochement: the trials and trajectory of India-China relations. ISEAS Perspective, Singapura, n. 2026/1, 7 jan. 2026. Disponível em: https://www.iseas.edu.sg/articles-commentaries/iseas-perspective/2026-1-between-rivalry-and-rapprochement-the-trials-and-trajectory-of-india-china-relations-by-manoj-kewalramani/.
NACHIAPPAN, Karthik; RAMAMURTHI, Pooja; XAVIER, Constantino. Cooperation amid constraint: limits and possibilities of India-China climate interactions. Institute of South Asian Studies, National University of Singapore, 23 jul. 2026. Disponível em: https://www.isas.nus.edu.sg/papers/cooperation-amid-constraint-limits-and-possibilities-of-india-china-climate-interactions/.
XAVIER, Constantino. Beyond bilateralism: can China and India cooperate in South Asia? China-India Brief, n. 269. Singapura: Centre on Asia and Globalisation, Lee Kuan Yew School of Public Policy, jul. 2026. Disponível em: https://lkyspp.nus.edu.sg/cag/publications/center-publications/publication-article/detail/beyond-bilateralism--can-china-and-india-cooperate-in-south-asia.
João Pedro Nascimento, graduado en Relaciones Internacionales y con un posgrado en Políticas Públicas. Cuenta con experiencia en internacionalización de negocios, expansión a mercados exteriores, negociaciones internacionales y gestión estratégica de alianzas. Es consultor en política exterior y economía internacional, además de socio de una firma de asesoría financiera, desde donde conecta a empresas e inversores con oportunidades globales mediante el análisis de escenarios, la evaluación de riesgos y la estructuración estratégica. Es fundador de RI Talks, un espacio independiente de análisis y debate sobre la actualidad nacional e internacional.






Comentarios