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Las “Trad Wives” del imaginario online: las reconfiguraciones del feminismo hoy

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    CERES
  • hace 3 horas
  • 4 Min. de lectura

Aline Batista dos Santos


Uno de los fenómenos que ha ganado fuerza en las redes sociales es la sobrevalorización de estilos de vida construidos bajo una noción de perfección aplicada a lo cotidiano y lo ordinario. En este contexto emergen las denominadas “Trad Wives” (abreviatura de traditional wives), cuya figura se personifica en Brasil como la “esposa trofeo”: aquella que es impecable tanto en su apariencia como en sus acciones, sostenida económicamente para permanecer en el hogar, encarnando un ideal de vida centrado en el autocuidado y en el cuidado de su marido proveedor.


A través de videos cuidadosamente producidos, estas figuras proyectan una imagen de perfección que combina ideales del pasado (décadas de 1970 y 1980) con una clásica “predisposición” hacia lo que se considera feminidad, sustentada por las condiciones económicas proporcionadas por el marido. Hay quienes señalan que existen “versiones” o jerarquías dentro de estas experiencias: desde aquellas que disfrutan plenamente de este estilo de vida hasta aquellas que asumen las tareas domésticas en la base de esta pirámide. Surge entonces la pregunta: ¿se trata de una regresión del feminismo o de una reconfiguración de las elecciones en el universo digital?


Este estilo de vida roza una sensación casi hipnótica de (in)seguridad, organizada en torno al hogar, el cuidado de la pareja y, en su punto más alto, la maternidad. Ropa delicada, cocinas y mobiliario impecables, iluminación suave y música acogedora crean una atmósfera que recuerda a un pastel recién salido del horno servido con esmero. Esta narrativa visual se convierte en una exhibición de orden, belleza y seguridad: un esfuerzo por resignificar lo cotidiano.


Estos elementos dialogan con el contexto contemporáneo, marcado por la ansiedad de conexión, la sobreexposición digital y las variaciones socioeconómicas. Para muchos, una vida simple —organizada, predecible y visiblemente estructurada— aparece como una opción viable frente a la incertidumbre. Así, más allá de encajar en tendencias sociales, este estilo de vida funciona también como una vía de escape frente a las realidades financieras y a las exigencias del éxito, transformando lo cotidiano en refugio más que en obligación.


La figura de la “esposa trofeo” brasileña, frecuentemente asociada a parejas de jugadores profesionales —símbolo de belleza, dependencia financiera y lujo—, también ha sido resignificada por las redes sociales. La ironía reside en que muchas de las influencers que promueven este modelo de dependencia económica obtienen ingresos a través de la publicidad online. Aun así, lo presentan como una elección consciente: abandonar la carrera formal en favor de la seguridad del hogar.


A partir de esta perspectiva surgen debates en las redes sociales: si el feminismo defiende la libertad de elección, ¿por qué este modelo sería considerado inválido? Sin embargo, no se trata de una discusión simple. Algunas mujeres sostienen que estas narrativas romantizan relaciones desiguales —especialmente en términos económicos— y refuerzan patrones que pueden “encerrar” las decisiones, en contraste con la idea de independencia universal.


La noción de una “regresión” al pasado y de la eliminación de los avances feministas es recurrente en estos debates, aunque la cuestión exige mayor complejidad analítica. El feminismo contemporáneo no responde a un único bloque homogéneo, sino que abarca múltiples perspectivas, muchas veces divergentes. Algunas corrientes defienden la independencia financiera, mientras que otras reivindican la libertad individual para elegir un estilo de vida que incluya permanecer en el hogar. No existe consenso.


En este sentido, el fenómeno no debe entenderse necesariamente como un retorno lineal al período previo al feminismo, sino como una manifestación de las múltiples interpretaciones de la libertad. Se observa una dualidad evidente: elegir una vida doméstica puede interpretarse tanto como una expresión de libertad como una cesión ante presiones sociales aún vigentes. Esto genera una compleja red de significados.


Otro eje de discusión se centra en el papel de las redes sociales en la amplificación de este discurso, al romantizar lo simple y difundir versiones distorsionadas de la realidad. Los conflictos, dificultades y complejidades de las relaciones suelen ser omitidos. Estas representaciones idealizadas generan expectativas irreales y fomentan ciclos de comparación con estándares inalcanzables, similares al estereotipo del “anuncio de margarina”.


Además, esta tendencia puede fomentar cierto conformismo, al asociar la felicidad con la simplicidad —incluso cuando implica dependencia financiera potencialmente riesgosa— o con el consumo de un estilo de vida inalcanzable que puede afectar las relaciones a través de comparaciones constantes. Asimismo, desvía la atención de debates fundamentales como la desigualdad de género, la distribución del trabajo doméstico (como construcción social y no como rol predeterminado) y las cuestiones de acceso y oportunidades.


El objetivo no es imponer una visión dicotómica ni emitir juicios categóricos, sino comprender las condiciones que hacen deseables estas elecciones y las formas adecuadas (si corresponde) de representarlas. Si bien hoy se validan diversos modos de vida, es fundamental no ignorar los factores socioeconómicos que condicionan y moldean estas decisiones. El desafío consiste en equilibrar libertad y conciencia crítica, diferenciando entre elección genuina e influencia externa.


REFERENCIAS


UTLER, Judith. Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity.

BAUMAN, Zygmunt. Liquid Modernity.

HAN, Byung-Chul. The Burnout Society.

WOLF, Naomi. The Beauty Myth.

 


Soy analista internacional, con formación en Relaciones Internacionales (2020), y con habilitación pedagógica para la docencia en Geografía (2023), Historia (2023) y Ciencias Sociales (2025). Cuento con especializaciones de posgrado en Ciencia Política (2022), Filosofía y Teoría Social (2024), Enseñanza de la Sociología (2025) y Tecnologías Aplicadas a la Educación (2025), además de un MBA en Gestión de Proyectos Educativos (2022) y otro en Comercio Exterior y Marketing Internacional (2026).

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