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Cuando la Fuerza Viene Antes que la Paz: El Precio del Poder en la Escalada Entre EE. UU., Israel e Irán

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    CERES
  • hace 5 horas
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Júlia Saraiva


El ataque de los Estados Unidos contra tres instalaciones nucleares marca un punto de inflexión en la política internacional contemporánea. No se trata apenas de un episodio aislado, sino de un movimiento que evidencia el colapso progresivo de las normas multilaterales, la corrosión del Derecho Internacional y la supremacía de la lógica de la fuerza en la conducción de las relaciones internacionales.


A la luz de los principales marcos teóricos de la seguridad internacional, este evento confirma la centralidad de los paradigmas realistas en la análisis de la política exterior norteamericana. El realismo ofensivo, propuesto por John Mearsheimer, sostiene que las grandes potencias, insertas en un sistema internacional anárquico, buscan maximizar su poder de forma continua, operando bajo la lógica de que la seguridad solo se garantiza mediante la supremacía material. Esto genera, inevitablemente, ciclos de inseguridad, escaladas y dilemas de seguridad, donde el fortalecimiento de un actor resulta en la percepción de amenaza para los demás.


Al lado de esta perspectiva, el realismo neoclásico, teorizado por Gideon Rose, ofrece una lente indispensable para comprender cómo las variables domésticas condicionan la forma en que los Estados responden a las presiones sistémicas. En el caso específico de los Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump, la política exterior no puede ser disociada de las dinámicas internas. El presidente norteamericano enfrenta una creciente crisis doméstica, con investigaciones, denuncias y un posible movimiento de destitución (impeachment). Así, el ataque a Irán responde tanto a imperativos del sistema internacional como a la necesidad de reforzar su legitimidad interna y movilizar el apoyo doméstico.


Esta dinámica se ve reforzada por la teoría de los juegos de dos niveles, desarrollada por Robert Putnam, que evidencia cómo los líderes negocian simultáneamente en las arenas doméstica e internacional. En este sentido, Trump busca, por un lado, reafirmar la hegemonía estadounidense en el Medio Oriente y, por el otro, desviar el foco de la opinión pública interna, debilitada por sus propios escándalos, hacia una agenda externa que pueda generar cohesión nacional.


Además, es imposible ignorar la contribución del pensamiento clásico de Carl von Clausewitz, quien define la guerra como la continuación de la política por otros medios. Sin embargo, en el caso específico de la política exterior trumpista, este concepto se radicaliza: la guerra no solo da continuidad a la política, sino que se convierte, en sí misma, en un instrumento central de mantenimiento del poder interno. La decisión de atacar sin la autorización del Congreso estadounidense demuestra un desprecio abierto por las limitaciones institucionales internas y por las normas del Derecho Internacional, en un movimiento que subvierte tanto las prácticas democráticas como los principios que rigen el orden global.


El ataque evidencia una absoluta priorización de la fuerza sobre cualquier intento diplomático. La destrucción de las instalaciones nucleares iraníes no responde a una amenaza inminente ni a un escenario de legítima defensa —únicos criterios que podrían justificar, aunque fuera parcialmente, la acción dentro del ámbito del Derecho Internacional—. La operación, por lo tanto, configura una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, profundizando la crisis de credibilidad de las instituciones multilaterales y exponiendo la fragilidad de las estructuras normativas frente al unilateralismo de las grandes potencias.


Sin embargo, lo que parecía ser un movimiento aislado de ataque quirúrgico ganó nuevos contornos tras la rueda de prensa oficial del gobierno de los Estados Unidos, realizada el 22 de junio de 2025. En ella, el portavoz del Departamento de Defensa confirmó que los ataques no se limitan solo a las tres instalaciones nucleares iraníes. Según la declaración, EE. UU. considera ahora "acciones adicionales en caso de que Irã no dé marcha atrás en sus actividades nucleares y en su apoyo a grupos aliados en la región, especialmente a Hezbolá y a las milicias en Irak y Yemen". La conferencia también reveló que el gobierno norteamericano está movilizando más activos militares hacia la región, incluyendo barcos de guerra y baterías de defensa antiaérea, señalando claramente la disposición para una escalada más amplia del conflicto.


Esta declaración pública deja al descubierto la disposición de los EE. UU. de transformar la operación inicial en una campaña militar prolongada, en caso de que sus exigencias no sean atendidas. Además, el discurso conlleva la misma retórica coercitiva ya presente en las declaraciones de Trump: "Irán sabe exactamente lo que tiene que hacer. O eligen la paz, o eligen enfrentar las consecuencias", reforzando la idea de que cualquier salida pasa, inevitablemente, por la rendición del adversario frente al uso de la fuerza.


Desde el punto de vista estratégico, la decisión de Trump revela tres objetivos centrales. El primero es contener el avance nuclear de Irán, debilitando su capacidad de disuasión y limitando su influencia regional. El segundo es fortalecer la alianza con Israel, que adopta una línea política igualmente belicista y comparte la visión de que "primero viene la fuerza, después viene la paz", según declaró el primer ministro Benjamin Netanyahu. El tercero, y tal vez más decisivo, es el objetivo doméstico: desviar el foco de la opinión pública estadounidense de los escándalos internos, de la inestabilidad económica y de la creciente polarización social.


No obstante, al perseguir estos objetivos, Trump amplía peligrosamente el riesgo de una escalada regional de proporciones catastróficas. La respuesta iraní es una variable inevitable, que podría incluir ataques directos a Israel, operaciones contra bases militares estadounidenses en el Medio Oriente y el uso de proxies (fuerzas aliadas), como Hezbolá en el Líbano y grupos hutíes en Yemen. Irak, ya profundamente inestable, se encuentra en alerta, temiendo convertirse, una vez más, en el campo de batalla de potencias rivales.


El impacto global también se ha hecho sentir de forma inmediata. El aumento vertiginoso de los precios del petróleo, la convocatoria de reuniones de emergencia por parte de potencias como Corea del Sur y la declaración del secretario general de la ONU, António Guterres, afirmando estar "gravemente alarmado", son señales evidentes de que el conflicto ha superado la lógica bilateral y se ha inscrito en un tablero geopolítico de alcance global.


La imprevisibilidad de la política exterior trumpista, caracterizada por la preferencia por canales informales como las redes sociales en detrimento de las vías diplomáticas tradicionales, agrava aún más la incertidumbre internacional. Este patrón no es meramente estilístico; representa una ruptura profunda con los principios del liberalismo institucionalista y con la propia tradición diplomática norteamericana. El uso ostensible de los medios como instrumento de amenaza e intimidación refuerza la lógica de la guerra como espectáculo, donde la construcción de narrativas sirve tanto para movilizar apoyos internos como para proyectar el poder externo.


Bajo la óptica de la seguridad internacional, el episodio reafirma que el sistema permanece esencialmente anárquico, donde la fuerza continúa siendo la moneda más valiosa. Al ignorar al Congreso y desconsiderar los marcos normativos internacionales, Trump reafirma un patrón histórico de la política exterior de los EE. UU., donde la defensa del orden basado en reglas es selectiva e instrumental —válida solo cuando se alinea con los intereses estratégicos estadounidenses—.


La frase de Trump —"O habrá paz, o habrá tragedia para Irán"— sintetiza con brutalidad la lógica coercitiva que mueve a su administración. La paz, aquí, no se presenta como el fruto de un proceso negociado, de reconocimiento mutuo o de mediación internacional, sino como el resultado de la imposición de la fuerza, de la intimidación y de la destrucción de las capacidades del adversario. Esta concepción remite directamente a la lógica hobbesiana de un sistema internacional anárquico, donde la búsqueda de seguridad se traduce en la maximización del poder, incluso si esto profundiza los dilemas de seguridad y la inestabilidad global.


Lo que se observa, por lo tanto, es un debilitamiento acelerado del orden internacional liberal, sustituido por una lógica de unilateralismo belicista y un desprecio creciente hacia las instituciones multilaterales. La intervención de los Estados Unidos, sin el aval del Congreso y al margen del Derecho Internacional, reafirma un patrón histórico de la política exterior americana, ahora conducido de forma aún más agresiva, imprevisible y personalista bajo el liderazgo de Trump. La escalada del conflicto no es un desvío ni un episodio aislado; es la expresión más concreta de la consolidación de una doctrina donde el uso de la fuerza no es la excepción, sino el propio método.


Y ante este escenario, cabe preguntar: ¿hasta dónde llegará el costo de la fuerza antes de que ella misma se vuelva insustentable?


"Las declaraciones aquí expresas son responsabilidad del autor".


Júlia Saraiva




Júlia Saraiva   

Graduada en Relaciones Internacionales por la UniLaSalle-RJ. Posee investigación académica enfocada en las políticas de los Estados Unidos y del Medio Oriente, con énfasis en la influencia de los lobbies, estrategias militares y relaciones diplomáticas en la región. Asistente Comercial en la empresa Rio de Negócios, consultora de internacionalización de empresas y investigadora del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales (CERES).


Bibliografia

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  • FERNANDA MAGNOTTA. "Trump, o Irã e a crise em torno do poder de guerra nos EUA" (Trump, Iran, and the crisis surrounding war powers in the US). CNN Brasil. 2025. Available at: https://www.cnnbrasil.com.br/blogs/fernanda-magnotta/internacional/trump-o-ira-e-a-crise-em-torno-do-poder-de-guerra-nos-eua/. Accessed on: June 22, 2025.

  • G1. "Governo dos EUA faz coletiva e ameaça novas ações contra Irã após ataques" (US Government holds press conference and threatens new actions against Iran after attacks). G1 Mundo, June 22, 2025. Available at: https://g1.globo.com/mundo/noticia/2025/06/22/coletiva-eua-ataque-ira.ghtml. Accessed on: June 22, 2025.

  • MEARSHEIMER, John J. The Tragedy of Great Power Politics. Updated Edition. New York: W.W. Norton & Company, 2014.

  • MEARSHEIMER, John J.; WALT, Stephen M. The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy. New York: Farrar, Straus and Giroux, 2007.

  • UN. Charter of the United Nations, 1945. Available at: https://www.un.org/en/about-us/un-charter. Accessed on: June 22, 2025.

  • UN. Statement by Secretary-General António Guterres on the escalation of the conflict between the United States, Israel, and Iran. New York, June 21, 2025.

  • PUTNAM, Robert D. "Diplomacy and Domestic Politics: The Logic of Two-Level Games." International Organization, vol. 42, no. 3, Summer 1988, pp. 427-460.

  • ROSE, Gideon. "Neoclassical Realism and Theories of Foreign Policy." World Politics, vol. 51, no. 1, Oct. 1998, pp. 144-172.

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