El precio invisible de las guerras que fingimos no ver... y lo que realmente nos vá a costar....
- CERES

- hace 1 día
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Hay algo profundamente perturbador en el silencio selectivo de la comunidad internacional. Mientras Estados Unidos moviliza más de 30 mil soldados hacia la región del Golfo Pérsico, sosteniendo el discurso de que no existe intención de una ofensiva terrestre, el mundo acepta esa narrativa con una complacencia casi infantil. Porque cualquier analista mínimamente atento sabe: desplazar tropas, equipamiento, logística y cadenas de abastecimiento hacia una región como el Golfo no es un gesto simbólico — es una preparación concreta, costosa y estratégicamente calculada. El coste es demasiado alto, como para sencillamente creer que no se hará nada o que se concentrará en Ormuz...
Y, aun así, fingimos creerlo.
Al mismo tiempo, Gaza y Cisjordania continúan siendo territorios marcados por la ocupación y la violencia cotidiana. Incluso después de la aprobación de planes de paz que, en teoría, deberían inaugurar un nuevo ciclo político, los bombardeos persisten. No en secreto, sino lo suficientemente lejos del foco mediático global como para no incomodar demasiado. Ya que ahora sólo tenemos ojos para los misíles en Tel Aviv. El dolor, cuando es distante, se vuelve tolerable. O mejor dicho: ignorable.
Lo más inquietante no es solo la continuidad de la violencia, sino la jerarquía implícita que parece regir el valor de las vidas humanas. Algunas muertes movilizan al mundo. Otras se absorben como estadísticas. Dependiendo de la etnia, la religión o la geografía, el duelo se amplifica o se silencia. Y así, bajo una narrativa cuidadosamente construida, vamos permitiendo el avance de un conflicto cuyas consecuencias ya han traspasado fronteras.
En Europa, los líderes políticos reiteran un discurso de neutralidad, como si la guerra fuese un fenómeno distante. Pero esa neutralidad es, como mínimo, ilusoria. El conflicto en Oriente Medio contiene el potencial de generar la mayor ola migratoria del planeta — o quizás ya la esté generando. Y no por casualidad, el Consejo Europeo ha avanzado en la dirección opuesta a la solidaridad: más restricciones, más muros, más mecanismos de contención. Un “ICE europeo”, adaptado a la retórica de la seguridad, pero arraigado en el miedo.
Líbano, por su parte, se convierte en otro tablero de tensiones, donde acciones justificadas como defensa propia por parte de Israel, alimentan ciclos constantes de inestabilidad. La retórica de la seguridad, con frecuencia, encubre lógicas de expansión y dominación. Y el resultado es siempre el mismo: poblaciones enteras atrapadas en decisiones que nunca tomaron.
Pero quizá el elemento más peligroso de este escenario no esté únicamente en el campo de batalla, sino en la esfera política global. La geopolítica contemporánea parece, en muchos momentos, orbitar en torno a las declaraciones e impulsos de figuras como Donald Trump, cuya relación con la previsibilidad institucional siempre ha sido, como mínimo, frágil. Cuando decisiones con impacto global se toman sin coordinación, sin consulta, o incluso en contradicción con especialistas, como por ejemplo su ex-jefe de contraterrorismo, el sistema internacional deja de operar sobre reglas y pasa a reaccionar a impulsos.
Y eso debería asustar mucho más de lo que asusta.
Porque el problema nunca ha sido solo la existencia de líderes imprevisibles. El verdadero riesgo reside en la resonancia de sus ideas. El avance de la extrema derecha en diversas partes del mundo no es un fenómeno aislado , es un síntoma. Un síntoma de sociedades que han comenzado a normalizar el conflicto como lenguaje político, el odio como herramienta de movilización y la simplificación como estrategia de poder.
Asistimos, casi sin resistencia, a la transformación de las democracias en arenas de confrontación permanente. Ya no hay debate políticos, hay duelos, donde ya no se ve a un opositor de tus ideas, sino un enemigo a abatir.... Ya no hay construcción colectiva, hay imposición narrativa. Líderes de distintos países rinden deferencia a potencias como si fuesen vasallos de un orden jerárquico informal, donde la soberanía se confunde con el alineamiento automático.
Y, en medio de todo esto, la incoherencia alcanza niveles casi surrealistas. Figuras políticas que se presentan como nacionalistas ofrecen sus países y recursos en bandeja, mientras sus seguidores aplauden en nombre de una soberanía que, en la práctica, está siendo diluida.
Hemos perdido el norte... Y tal vez esa sea la mayor tragedia....
Porque mientras discutimos el precio de los combustibles o la inflación de los alimentos, preocupaciones legítimas, sin duda, ignoramos el verdadero costo de este escenario. Un costo que no se mide solo en dólares, euros o barriles de petróleo. Se mide en la erosión de la convivencia internacional, en la fragilidad de las instituciones y en la degradación progresiva de la propia democracia.
Lo que está en juego no es solo un conflicto regional.
Es el tipo de mundo que estamos dispuestos a aceptar.
Y, hasta ahora, hemos aceptado demasiado.
Referencias:
BAUMAN, Zygmunt. Globalization: The Human Consequences. New York: Columbia University Press, 1998.
MBEMBE, Achille. Necropolitics. Durham: Duke University Press, 2019.
HARVEY, David. The New Imperialism. Oxford: Oxford University Press, 2003.
KALDOR, Mary. New and Old Wars: Organized Violence in a Global Era. 3. ed. Stanford: Stanford University Press, 2012.
BECK, Ulrich. World at Risk. Cambridge: Polity Press, 2009.

Wesley Sá Teles Guerra es experto en cooperación internacional y paradiplomacia, con una sólida formación en instituciones de referencia internacional. Es fundador del Centro de Estudos das Relações Internacionais (CERES) en Brasil y actualmente se desempeña como gestor del Fondo de Cooperación Triangular entre Europa, América Latina y África en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), con sede en Madrid. A lo largo de su trayectoria, ha cursado estudios en instituciones como el CPE de Barcelona (Negociaciones Internacionales), la FESPSP (Relaciones Internacionales y Ciencia Política), la Universidad de A Coruña – UDC (Máster en Políticas Sociales y Migraciones), el MIB de Massachusetts (MBA en Marketing Internacional), la Universidad de Andorra (Máster en Smart Cities) y es doctorando en Sociología en la UNED (España). Es autor de los libros Cadernos de Paradiplomacia, Paradiplomacy Reviews y Manual de sobrevivência das Relações Internacionais. Participa regularmente en foros internacionales sobre ciudades inteligentes, gobernanza global y paradiplomacia, y ha sido comentarista invitado en la emisora CBN Recife. También fue finalista del Premio ABANCA de investigación académica. Además, integra redes y plataformas como CEDEPEM, ECP, Smart Cities Council y REPIT, con una activa participación en el ámbito internacional.





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